Travel, Inspiration & Rock'n'Roll

Empiezo este post con una frase que ha marcado mi 2018. “El día que entendí que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, empecé a vivir lo que me quiero llevar”.

Este post ya se ha vuelto toda una tradición y una reflexión para finales de año.

Este año me puse como objetivo viajar todos los meses, aunque sea a las islas vecinas, y oye ¡que lo he conseguido! Esperemos que 2019 sea tan viajero como ha sido este año.

Enero. Empecé este 2018 en la que siempre será mi casa, La Paz – Bolivia. Aunque mi año nuevo no fue el más divertido, lo pasé en cama porque no estaba muy bien ya que el día antes había festejado dos años nuevos juntos. Los que me conocéis sabéis que el estómago es mi punto débil.

Para mí, empezar el año en casa, es una de las cosas más especiales del mundo. Viviendo lejos de mi familia, he aprendido que las cosas que más tenemos que valorar en la vida, son las personas que nos quieren y que se preocupan por nosotros, nuestra familia y amigos más cercanos.

Luego hice un viaje a Santa Cruz – Bolivia, la tierra que me vio nacer, fui a visitar a mi madre y a pasar unos días por ahí. Después mi hermana Vinka y yo estuvimos en Buenos Aires. El año pasado compartimos mucho tiempo juntas porque ella estaba viviendo en Barcelona, e ir a Argentina fue cerrar con broche de oro nuestro ciclo de viajes. Aprendí que pasar tiempo de calidad con mi hermana no tiene precio, y que este próximo año nos espera un viaje a Filipinas en el que espero podamos compartir y vivir muchas más aventuras juntas.

A continuación tocó regresar a casa. Después de estar viajando bastante tiempo me pareció extraño aterrizar en Mallorca. Por suerte, al poco tiempo tuve que visitar Madrid por Fitur, donde me encontré a amigos viajeros que no veía hace mucho. Aprendí que aunque somos unos yonkis digitales, en el buen sentido de la palabra, es maravilloso compartir con personas completamente diferentes, pero que tenemos la misma locura y pasión por descubrir el mundo.

Febrero. Tocó viajé a Barcelona para un evento de mujeres que organicé por primera vez en la península. Barcelona siempre ha sido una ciudad de la que me he llevado buenas vibras y esta vez no fue la excepción.

Marzo. Repetí Barcelona porque organicé el evento para mujeres emprendedoras Woman Rocks. La verdad ha sido la primera vez que he dado el salto a la península organizando un evento, que sin duda, repetiremos. De esta experiencia he aprendido que aunque no todo sale perfecto, vale la pena lanzarse a la aventura y salir de nuestra zona de confort. También aprendí que lo más importante son las personas que están detrás de todo esto. Y yo tengo la suerte de tener un equipo estupendo. Gracias a mis amigas y compañeras en esta aventura Cati y Cristina.

También cumplí un sueño viajero de hace bastantes años, viajar a Islandia y Groenlandia. Nunca olvidaré esos paisajes con alma salvaje. Aprendí a ser libre, a respetar a la naturaleza y, como dice el anuncio de Navidad de IKEA, a dejar el móvil de lado, a mirar al cielo, admirar todo lo que nos rodea, a desconectar para volver a conectar.

Abril. Aunque sea viaje de trabajo igual cuenta. Disfrute de la elegante Milán. Asistí a la Fira del Mobile y disfruté de tomar un apperol en las terrazas del barrio más chic de la capital italiana del diseño.

Aprendí a que trabajar en equipo es una de las cosas que más me gusta hacer. A compartir y disfrutar de una ciudad, que aunque sea por trabajo, me ha dejado muy buen sabor de boca.

Además este mes, organicé una de mis aventuras marketidianas favoritas, la Segunda Edición del evento de Marketing más cañero de toda España, Marketing Rocks en Mallorca.

Mayo y Junio. Menorca es esa isla que repito todos los años por placer. Es ese rincón del mundo que me tranquiliza y que hace desconectar mi mente por completo.

Aprendí a darme tiempo para pensar y repensar las cosas. Ese momento en el que ves que la cosa no fluye, que hay demasiadas resistencias. Ese momento en el que decides dar media vuelta y cambiar de dirección porque está claro que la vida te está mandando un mensaje a gritos.

Ese momento en el que eres capaz de quitar el ruido que te rodea para entenderlo todo. Para entenderte. Para ser feliz.

Julio. Mi querida amiga viajera de Isabel del blog de viajes Rutas y Rutinas se nos casa, y como no, hicimos la despedida viajando y en Barcelona. La verdad es que, además de una sesión de fotografías intensas por la ciudad, nos divertimos mucho. Aprendí que hay que trabajar, pero también disfrutar de la vida. Y aunque yo me considero una disfrutona, muchas veces me encierro en mi burbuja marketidiana y dedico muchas horas al trabajo sin darme cuenta que lo importante está ahí fuera.

Agosto. Celebramos el 40 cumpleaños de mi pareja viajera. Y que mejor manera que celebrarlo que hacer un viaje gastronómico a uno de los restaurantes tres estrellas michelín más emblemáticos de Girona y España, El Celler de Can Roca. Sin duda ha sido una de las experiencias más especiales de este año.

Aprendí a conocer y valorar de cerca la gastronomía. La verdad, es que nunca he sido una gran entendida de estos temas, pero desde que conozco a Daniel, ha hecho que cada día me interese más por ella, y oye, que me gusta.

También he disfrutado de nuestra isla vecina más bohemia, la mágica Ibiza. He descubierto la isla desde otro punto de vista. Mucho más auténtico. He aprendido que no necesito irme lejos para desconectar, que muchas veces y aunque no lo valore tanto, nuestras islas son el paraíso perfecto para una escapada de relax.

Septiembre. Después de tanta naturaleza, me entraron ganas de ciudad en vena, y le tocó el turno a la caótica Nueva York y la capital estadounidense, Washington. Disfruté de este viaje con mi compañera de aventuras Mari Carmen. Vivimos experiencias únicas y muy especiales en la gran manzana. Ahora estamos en búsqueda de nuestro próximo destino para 2019, que seguramente será el Sudeste Asiático porque nos hace especial ilusión.

Aprendí a tener paciencia. Después del incidente que tuvimos gracias a Air Europa, aprendí a que la paciencia aunque no es uno de mis dones, pero hay que tenerla. Que no hay que preocuparse tanto por las cosas y que hay que disfrutar más del momento.

También lancé (por fin) Nemer Studio, mi estudio de Consultoría de Marketing y Organización de Eventos. Además, cambié el diseño del blog para profesionalizarlo un poco más; y mis dos eventos más especiales, Marketing Rocks y Woman Rocks también tienen sus casitas digitales.

De esta experiencia aprendí que todo lo hacemos tiene consecuencias. A día de hoy, puedo decir que lanzar mi propio estudio ha sido una de las más difíciles y mejores decisiones que he tomado hasta ahora; y que sin duda, me hace infinitamente feliz.

Octubre. Pensaba que este año no viajaría más, pero después de varios años, me tocó volver por trabajo a Las Palmas de Gran Canaria. Aunque fue un viaje más rápido que la velocidad de la luz, disfruté mucho dando una ponencia sobre emprendimiento a más de 400 personas en el evento de las Fuck Up Nights.

Aprendí a perder el miedo escénico, aunque no me lo crean, siempre que subo a un escenario me viene ese cosquilleo en el estómago, que más que mariposas parece un terremoto y me revoluciona por completo.

También organizamos el Primer Año de la Asociación de Blogueros de Viajes de las Islas Baleares y ¡nos lo pasamos en grande! Aprendí que las personas somos muy diferentes, pero que cuando una pasión tan fuerte como el amor por los viajes nos une, no hay nada mejor que una familia viajera.

Noviembre. Organicé la Tercera Edición del evento para mujeres emprendedoras Woman Rocks en Mallorca. Esta vez tuve la suerte de contar con Miriam Nogueira de Creativity Events y el gran equipo que tengo suerte de tener.

Y además, Madrid tenía que volver a caer de alguna manera este año. Visité Madrid por un evento de Marketing y siento que cada vez más, sin ofender a Barcelona, la capital me está enamorando.

Aprendí, más bien reaprendí, que el tener contacto con las personas es lo más importante. Que aunque tengamos toda la tecnología del mundo, nada se asemeja a quedar para tomar un café o una cerveza mirándonos de frente. Que aún somos seres humanos y que nos gusta el contacto con las personas. Y que una risa en directo no se cambia por nada.

Diciembre. Cerré una etapa de mi vida. Una etapa que me ha marcado mucho en varios aspectos. Empiezo una nueva etapa personal y profesional con la que siempre soñé con Nemer Studio y Travel Rocks. Trabajar dedicada al 100% en lo que me apasiona y ser libre, para mí, no tiene precio.

Aprendí a ser más segura en mis decisiones. A que la vida está para vivirla y para cumplir nuestros sueños, o al menos, para intentarlo.

También, y aunque he viajado muchísimo este año, aprendí a disfrutar del lugar donde vivo. ¿El Caribe? ¿Formentera? El paraíso también está a dos pasos de aquí. He viajado dentro de mi propia isla, he descubierto lugares que no conocía y vivido experiencias únicas en Mallorca. Vivir aquí es una suerte y me siento muy afortunada por ello.

Y para terminar… Este año he tomado una de las decisiones profesionales más importantes de mi vida, he trabajado muy duro todos los días desde las cinco de la mañana para cumplir mi sueño, he reído, he llorado, he disfrutado, he cogido 42 aviones, he conocido lugares nuevos, he vivido…

Deseo desde lo más profundo de mi alma viajera que 2019 me prepare muchas aventuras (de las que prometo escribir más que este año) que le estoy esperando con los brazos bien abiertos para disfrutarlas al máximo.

¡Gracias a todos vosotros por estar aquí cada año, por viajar conmigo y por vivir cada aventura con el alma! ¡Feliz año nuevo, feliz año viajero!

En esta web encontrarás creatividad, viajes ¡y cookies!. Las tenemos para viajar creativamente. Si sigues, es que quieres continuar viajando. Más info: Política de cookies ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest